Algunas poesías de mi libro "De Mar en Mar" de 2007

(con las fechas en que fueron escritas, porque me gusta poder ver en qué andaba en cada momento... ¡cuántas vueltas he dado!)


miércoles 14 de marzo de 2007

Mediterráneo en Barcelona III

No es, en verdad,
de lo que no es yo
que en él me olvido
porque no es yo
lo que hallo en él
sino de yo
alivio
Siendo parte del agua
dejándome llevar
es algo que, por su fuerza,
nunca había podido
hacer en mi mar.

Configuración

Ni actual, ni antigua, ni futura,
configuración
así nomás.

No sé por qué me empeño
en encontrarte algo
que no hay.

Desconocido III

¿Encontraré el mar
en alguien
algún día?

sábado 10 de marzo de 2007

Sonido

Fue el ruido

Sonó a mar

Pero fue justamente
porque sonó
ahí
donde yo había decidido
que no iba a sonar

Justo ahí,
donde ya estaba preparada
donde sabía que no había nada
justo en ese lugar
sonaba

Ese segundo
en que paré para escuchar
a pesar de saber
que nada iba a encontrar
de golpe
inesperada
sorprendentemente
se llenaba
del mar
que sonaba

miércoles 7 de marzo de 2007

Configuración actual

No podías

quizás no era el momento
quizás vos sos así

quizás vos ves en mí
algo que te intriga
pero no sabés cómo
encajarlo en tu vida.

martes 6 de marzo de 2007

Deselogio del horizonte

Siempre había para mí
en el horizonte
algo, alguien
cuya idea me esperaba.

Yo vivía con la vista
en ese punto
completando
lo que entonces me faltaba.

Sin embargo, algunas veces
¡oh sorpresa!
el lejano horizonte
se acercaba.

Y vivía por un tiempo
convencida
que ¡por fin!
había encontrado lo que buscaba.

Pero siempre,
más tarde o más temprano,
eso no era, y el horizonte
nuevamente se alejaba.

Nuevo horizonte
una vez
y otra vez
y así mil veces.

Siempre buscando,
creyendo
que era yo,
que no sabía lo que buscaba.

Y así años,
tiempo de mi vida
repartido entre ilusiones
y esperanzas.

Hasta que un día
¡por suerte! -digo ahora-
sintiendo que moría
me quedé sin nada.

No lo perdí, todo estaba ahí,
todos mis horizontes:
los había encontrado
y después… nada.

Nada de todo lo que veía
nada de todo lo que encontraba
era, ni había sido nunca,
lo que yo buscaba.

Pero peor aún,
nada de todo lo que pensaba
me servía ya para explicar
nada.

Nada de lo que imaginaba
me servía ya para entender nada
nada de lo que intuía me servía
para suponer nada.

De golpe, ese día
en el horizonte
no hubo
nada.

Ese día fue ayer,
literalmente,
cinco de marzo
año dos mil siete.

Y aquí estoy ahora,
ya no siento que muero
o quizás sí morí
y hoy estoy renaciendo.

Sin saber todavía
si podré dar el paso
si podré no caer
otra vez en el sueño.

Hoy estoy, todavía,
en ese movimiento
entre nada y los “algos”
que surgen de relleno.

Pero ahora sé que es eso
lo que hay en el camino
si lo único que hago
es seguir desenvolviendo.

Sé también que ya no quiero
continuar apostando
sin saber con qué cuento,
seguir
dando nada
sin saberlo.

Me gustaría ahora
darle nada a nadie y viceversa
de alguna manera, en algún momento
o quizás
eso
tampoco sea cierto.

Seres de mar

Por ahora sólo sé
que yo
soy uno de ellos.

Seres del mar

No sé
del mar
o de mar
intuyo que no es lo mismo.

Yo me siento de mar
de agua, de sal
de fuerza, de energía
de calma de agua mansa
de clamor de rompiente
de azul
de verde
gris
y blanco
de extensiones inmensas
de minúsculas gotas
que espero
que no
se
sequen.

Ser

No son las aves
ni los peces
ni ninguna otra forma de vida,
por minúscula que sea.

Es el mar
el mar inmenso
y el que llega a las playas
y las costas.

Mar del sur,
del norte
este
y oeste.

Mar y mares
mares envolventes
ir y venir
sostén
fuente de vida
han estado y estarán
sin importar
la gente.

Seres del mar II

Del mar, no,
no siento de él
haber salido
como ser independiente
vida propia
que, en algún momento,
ha emergido.

¿Quizás eso me falta
descubrir
en mi camino?

Miedo

Sí, en este momento
la verdad, tengo miedo.
Sé que no es necesario
y no quiero tenerlo
pero es la sensación
de puño que se cierra
en medio de mi pecho

Miedo de cuando tenga
-dentro de un par de horas-
que volver a encontrarme
con todos los que hace
sólo unos pocos días
me vieron como siempre,
como me conocían.

Miedo de no poder
sostener todo esto
de olvidarme
de caer
otra vez
en el sueño.

Recordar II

No quiero vivir
teniendo que recordarme
quién soy yo.

Tuve suerte estos días,
me lo recordó el mar,
pero no toda la vida
me podré confiar.

Quisiera que no fuera
tener que recordar
quisiera que surgiera
de forma natural.

lunes 5 de marzo de 2007

Mares

Fuerza, energía,
calma, sosiego
espectáculo, cobijo
todo eso me dan
los mares de mi vida.

¿cómo podía antes
vivir sin su compañía?

Mar de las Pampas

Es la fuerza,
la energía
que me recarga las pilas.

De sólo mirarlo,
olerlo, escucharlo
me siento viva.

Mar de las Pampas II

Necesito volver.
Cada cierto tiempo,
ni siquiera muy seguido,
pero si no lo veo
si no lo siento
es de mí
de quien me olvido.

Mediterráneo en Barcelona

Continente y sostén
calma y alivio
me acerco
me sumerjo
y
me
olvido.

Mediterráneo en Barcelona II

Es en él,
flotando,
que me olvido
de todo
lo que no sea
yo.

Curiosidad

¿Te encontraré
en el mar
algún día?

Mares desconocidos

¿Cuál será
tu
mar?

¿O quizás
no tenés
ninguno?

Desconocido

¿Qué será
para vos
lo que para mí
es el mar?

Desconocido II

¿Tendrás
un mar?

O quizás para vos
la vida
va en otro sentido.

Mar de Gijón

Cómo podía
no escribirle algo
mientras lo veía
y pensaba en otros mares
y pensaba en gente
y pensaba en otra gente.

No lo sé,
pero hizo falta
el segundo en que quedó
a la vuelta de la esquina
fuera
de mi vista
y entonces, claro,
fue evidente.

¿Cómo podía, desagradecida,
no dedicarle unas palabras
a aquel frente al cual
tantas otras me surgían?

Extranjera

Ahora puedo sentirme
doblemente
triplemente
ya no sé cuántas veces
extranjera.

En Gijón, de Barcelona
Barcelona, Buenos Aires
y ahora veo,
en Gijón, acá sentada,
que la lista
en ese punto no acababa.

Extranjera de mí misma
dondequiera que yo estaba
preguntando direcciones
demandando indicaciones
para ver si desde otros
algún día
me encontraba.

Mar de Gijón II

Fue el ruido.

Lo sé ahora,
que volví a doblar la esquina
y descubro nuevamente
que lo oigo.
Es sonido.

Bajé antes a la playa,
sin grandes expectativas
ahí estaban las olas,
como siempre, las veía
pero había algo más
¡era el ruido que sentía!

Sonaba a mar,
a mi mar,
y entonces
empecé a recordar.

Viento de Gijón

Viento helado del mar
desde acá arriba
siento su fuerza
que me empuja
y que me limpia.

Rompen las olas
allá abajo
y él me acerca
su sal
para que yo
esté en familia.

Arcoiris

Justo ahí,
justo entonces,
levanté la vista
y en la espuma
de la ola que rompía
entre el mar y el sol me hacían
el mejor regalo
de mi vida.

Otro mar (No sabe)

Él no lo sabe
ni tiene por qué
pero ya ha sido
para mí el mar,
ese que con su sonido
me ayudó a recordar.

Igual que el de Gijón,
un mar que al mismo tiempo
no es el mío
y tampoco el que ahora
no es el mío.

Otro mar, uno tercero
que no está en el horizonte
sino abriendo caminos.

Él quizás no se dé cuenta
ni tiene por qué
pero ya ha estado ahí
para sostenerme
donde yo no podía ver.

Él quizás nunca lo entienda
porque en realidad no es él
sino yo, que finalmente
empiezo a entender.

Pero todo esto que veo
no habría sido posible
sin su sostén.

Espero algún día
de alguna manera
poder sostenerlo
yo
a él.